Lo es. Desde hace seis años que el territorio denominado América Latina ha dejado de ser un simple patio trasero para convertirse en una suerte de ático olvidado por la administración republicana, que ha estado bastante ocupada en hacerse cargo de sus intereses en Oriente Medio.
A partir de allí, olvidados como estábamos, empezó un proceso en esta región autóctona del realismo mágico. Una corriente de cambio, que plantó en sus actuales escritorios de mando a la llamada ‘nueva izquierda’ quienes enfatizaron que era el momento histórico para lograr el desarrollo social de esta esquina del tercer mundo.
Desde las Misiones Bolivarianas en Venezuela -que se han convertido en la base retorica del socialismo Chavista- hasta la nacionalización de hidrocarburos en Bolivia, los gobiernos actuales han querido diferenciarse a gritos de los mandatos que dominaron el continente en la década pasada, escupiendo en la cara al neoliberalismo, al parecer, tan impopular en esta renovada Sudamérica.
¿Pero en qué preciso momento comenzaron a aparecer pancartas sobre la unificación e independencia latinoamericana? ¿Quién fue el astuto mártir que puso el lema antiimperialista en la boca de tantas personas?
¿Acaso fue el enérgico de Chávez al proclamar la resurrección de un hace poco olvidado Simón Bolívar y sus ideales de congregación continental? ¿O habrá sido aquel esperanzador dirigente de la clase obrera que llegó a la presidencia del ‘país mais grande do mondo’? No, espere, mas bien puede que haya sido la hija socialista de aquel General asesinado por el dictador Pinochet o el único peronista que quiso hacerse cargo de una quebrada Argentina luego de la crisis económica. No, ¡Ya está! No diga mas, claro, fue el líder cocalero Evo Morales ¿cierto?
No. Se trata del único personaje que puede medirse al ícono del Che Guevara en el terreno de la fabricación de remeras, banderas y slogans de protesta. El mandatario más impopular en la historia de su país y de su patio trasero, directamente desde Tejas, Estados Unidos, el revolucionario accidental: George W. Bush.
A quien sino al presidente Bush le debe agradecer Hugo Chávez por su creciente influencia en la región, y por ende, la mediatización de sus ideales políticos bolivarianos. Por un lado, debe agradecerle por haber alzado los precios del crudo mundialmente con su invasión a Irak, con lo que Venezuela acumuló millones de petrodólares para promocionar el socialismo del siglo 21, y dos -pero no menos importante desde el punto de vista comunicacional- porque le brindo un antagonista soñado por cualquier superhéroe de comic. Un villano ruin para combatir, culpar e insultar, ganándose así el aplauso popular por sus mordaces interlocuciones contra Mr. Danger.
En la ultima Asamblea General de las Naciones Unidas, habían dos discursos que iban a dar de que hablar el día siguiente sin lugar a dudas, el del presidente del país mas poderoso del mundo y el su “justiciero” Hugo Chávez. A todos los televidentes les gusta ver cuando le dan una lección al abusón del barrio.
Atacar y contradecir todo lo que tenga que ver con Bush - menos el millón y medio de barriles de petróleo diarios que le compra a Venezuela- ha sido una estratagema bastante efectiva para el presidente venezolano.
Por ejemplo, Bush asiste a la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Chávez se busca un lugar en una contra marcha en la misma ciudad. Estados Unidos quiere introducir el ALCA en la región y Venezuela propone como alternativa a su hermana pobre el ALBA.
Ahora, en el momento más bajo de su periodo presidencial al haber perdido la mayoría parlamentaria, el mandatario estadounidense se tomará una semana para visitar el ático olvidado y recapitular a favor de la guerra contra el terrorismo y las virtudes del libre comercio. Suscitará como de costumbre la reacción oportuna de Chávez, quien auspicia en Argentina, con 200.000 de los petrodólares que su archirrival le ayuda a ganar, un acto llamado muy creativamente “"Bienvenido, Chávez, por la unidad latinoamericana. Fuera, Bush". Y como siempre tiene que competir con su villano, ya que la delegación estadounidense trae supuestamente 1200 efectivos de seguridad a su gira, él traerá 300 efectivos militares por su cuenta. ¿Habrá entendido el presidente argentino Kirchner lo beneficioso que puede resultar para incrementar la popularidad en ciertos sectores estar públicamente en contra de Bush que será directamente la Casa Rosada la que administre y organice los recursos del acto?
Si en unas 2 o 3 décadas, la revolución bolivariana alcanza su objetivo de refundar la fracasada Gran Colombia, no hay que olvidar quien fue un pilar fundamental para esa constitución, quien brindo a sus dirigentes motivos suficientes como para contradecirlo en todo momento y así ganar popularidad por contrarrestar al imperio, el inconfundible revolucionario por error, George W. Bush.
Escrito para la sección Internacinal de La Diaria en Octubre 2006 pero no fue de gusto de la mano izquierda del editor
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