Ignacio Ramonet está considerado por la revista Foreign Policy como uno de los 50 intelectuales más influyentes de Iberoamérica. De origen español y radicado en Francia dirige la publicación de análisis internacional 'Le Monde Diplomatique' cuyas ideas se publican en 26 idiomas diferentes.
Doctor en Semiología e Historia de la cultura por la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de Paris y catedrático de Teoría de la comunicación en la Universidad Denis-Diderot., es cofundador de la Organización No Gubernamental Media Watch Global (Observatorio Internacional de los Medios de Comunicación) de la que es presidente. Es autor de 13 libros que abarcan temáticas de comunicación y política social donde resaltan obras como Fidel Castro. Biografía a dos voces y La Golosina Visual.
Identidad y Comunicación
Ramonet es considerado un icono intelectual de la ala izquierda de la ideología política, siendo por ejemplo uno de los promotores del Foro Social Mundial de Porto Alegre, pero desde la caída del Muro de Berlin pareciera que la gente común ha dejado de ser políticamente representada
Si le afirmó que decir: soy Adidas o Nike es más importante para la masividad de la gente que decir soy de izquierda o derecha ¿Qué me diría?
Seguro, tiene razón. Porque hoy en día estamos en un periodo en que la identidad está a la vez en el centro del debate y a la vez se ha confundido. Hace 30 o 40 años si se le preguntaba a alguien ¿Usted quien es? Había una tendencia a contestar sobre su clase social: Soy obrero. O sobre su posición política: Soy socialista, comunista o anarquista, etc. Hoy, ese tipo de respuestas no se obtendría en primera instancia. A la vez, la cuestión de la identidad se ha refugiado o en lo que llamo ‘actitudes regresivas’ como decir: Soy musulmán o evangelista, según la religión. O sobre una región: soy mapuche.
Otra respuesta muy posible hoy en día es decir: Soy del Colo Colo.
Lo de ser Nike es la tribalización de la identidad. El fenómeno de las marcas está creando una identidad de ‘tatuaje’. El hecho que se haya expandido la moda del tatuaje es una manera de crear una piel diferente. Una piel propia que diga: no quiero ser blanco o negro o rojo o chino, quiero tener mi propia piel. Evidentemente es una ilusión pero en todo caso es un fenómeno que indica un momento de grave crisis de identidad. Esta crisis va a encontrar una manera de traducirse, invirtiendo en las marcas.
¿Qué pasa con la superabundancia de información, la saturación que han creado los medios con la información sobredifundida?
Ese es el funcionamiento normal de la información hoy, que a la vez tiene muchas consecuencias. Como hoy los medios están conglomerados, el sitio de Internet del medio difunde una información y es tomada por la prensa escrita de ese mismo grupo, en la radio y televisión del mismo grupo, creando un círculo. Esto crea un fenómeno que llamo ‘mimetismo mediático’ es decir la gente llega a convencerse con ese sistema que hay en un día, dos o tres grandes informaciones y que son las únicas que hay. Si durante dos o tres días se habla de lo mismo entonces ya va a ser solo un grupo mediático el que hablara de eso sino que otros medios se van a añadir y a medida que más medios hablan de lo mismo crea el mimetismo. El caso más espectacular últimamente es el de Madeleine, donde la prensa comenzó a citar a la misma prensa y se hace una bola de nieve. Por ende todo el mundo habla de eso. Para mucha gente solo existe esa información por ser la información dominante. Y mientras mas la gente sabe sobre el tema, crea una adicción, quiere saber mas y los medios van ha alimentar esto. Evidentemente es una enfermedad de la información. Probablemente porque la información esta cada vez mas concebida como una mercancía.
Usted ha afirmado que el sistema no quiere más periodistas ¿Cual es la función de ellos en este contexto?
El periodista está pasando por una crisis de identidad. Las 10 o 12 principales noticias de los últimos años, como la ejecución de Saddam Hussein o los atentados del 11 de septiembre, no han sido reporteados por periodistas, sino simplemente por testigos comunes. El hecho que cada uno tenga un teléfono con cámara, que You Tube sea una de las mayores fuentes de información, el hecho de que hoy todo el mundo pueda potencialmente ser periodista. Los propios sitios de información lanzan un llamado a los internautas pidiéndoles que si es que tienen imágenes o información, envíenla. Esto hace que un periodista profesional se pregunte ¿Y yo para que sirvo? ¿Para que he hecho estudios?
Pero ahí una problemática diferente. La palabra periodista viene de ‘Journaliste’ que significaría: analista del día. Pero eso casi no pasa, no hay análisis del día…
Por supuesto. Hoy en día son ‘inmedialistas’. Lo que quiere la gente es que se mande la foto. Si tengo la imagen de Saddam Hussein colgado, la mando, aunque no sepa quien la hizo. Las fotos de Abu Ghraib, no sabemos quien las hizo, pero lo que interesa es que salgan. No hay nada que decir.
La imagen esta remplazando el poder de la idea…
Claro. A partir de ese momento la función del periodista se termina. Porque el periodista era por una parte un filtro, que garantizaba al lector que lo que le llegaba era algo que realmente había ocurrido y por otra parte era aquel que podía situar ese elemento en un contexto más general, relativizar una información, darle o restarle importancia si se debía. Ahora eso es mucho mas difícil porque va a todo va a toda velocidad.
Paradójicamente nunca ha habido periodistas tan bien formados como ahora. Los estudios de periodismo requieren cinco buenos años universitarios, casi como un medico o un especialista. Cuando sale el periodista se encuentra con este mundo en el que todo va rápido en el que le piden que escriba mucho, que tiene muy poco tiempo para trabajar, que le pagan muy mal y que por otra parte es dirigido por alguien que no es periodista, un dirigente de empresa que ha hecho una escuela comercial y que puede vender igual botellas de agua mineral que la información. Aunque muchos periodistas quieren hacer un trabajo serio y tienen la formación para hacer un trabajo serio, riguroso, informado, no tienen la posibilidad de hacerlo. Trabajan mal y lo saben. Hay pocos casos donde el periodista encuentra la posibilidad de escribir con tiempo, dando su propia dimensión intelectual, su creatividad. Entonces, hay mucha frustración en el periodismo.
Con respecto a esta situación de que hoy todos son potenciales publicadores. En Chile una chica de 14 años fue captada en video haciendo sexo oral a un compañero y publicado en Internet, donde fue visto por miles de personas. ¿Cuál es el riego de que todo el mundo pueda registrar, ser registrado y publicado?
Es un enorme riesgo. Vivimos efectivamente en una sociedad en la que se ha erigido la idea de la transparencia. Pero esa idea, lleva ahora a transgredir toda clase de prudencia y limites necesarios como son aquellos que tienen que ver con la necesaria intimidad. En nombre de la transparencia hoy en día se puede exhibir, con un carácter casi pornografico, la vida de mucha gente. Por ejemplo hoy para muchos dirigentes políticos les es muy difícil llevar acabo un proyecto serio. Por que si va a una reunión donde hay solo unas 30 personas, se expresa con mas familiaridad, se le puede escapar una palabra mas o menos vulgar pero si alguien lo grabo sin que se haya enterado, va a aislar esa palabra y va a decir: miren al candidato como se expresa, fue grosero y hacen una campañar sobre eso, etc. Entonces le están arruinando un proyecto que puede aportar. Es una articulación sobre lo que está pasando tecnológicamente, la futilidad de los medios que se interesan por estas cuestiones mas que por las de fondo y le gente que lo lee porque evidentemente existe un voyerismo en la sociedad. Y los medios cada vez en nombre de ese pretexto aligeran más el nivel.